miércoles, 20 de marzo de 2013

Estalla la burbuja de la corrupción española, ¿y en México cuando?




Los 800 cargos públicos imputados por delitos de corrupción y los 6.900 millones de euros extraídos minan la confianza de los ciudadanos en sus instituciones. La mancha salpica a todos los estamentos: desde el Gobierno a la Casa Real pasando por las autoridades autonómicas.



Desde Madrid

Si existiera una prima de riesgo que penalizase el grado de desafección que sienten los ciudadanos de un país con las instituciones que los gobiernan, España estaría ahora en zona de rescate. Y es que si el estallido de la burbuja inmobiliaria dejó en coma a la cuarta economía de la Eurozona, una nueva burbuja tensa ahora la deshilachada cuerda que une a las instituciones españolas con sus ciudadanos: se trata de la corrupción, y su explosión cenagosa amenaza con salpicar a casi todos los estamentos del país, desde el presidente del Gobierno a la Casa Real (que ostenta la Jefatura de Estado) pasando por las autoridades regionales y locales de la nación.

Quien hace zapping estos días por los informativos españoles siente la duda de si le funciona el control remoto. En cada canal se repiten las mismas imágenes de políticos entrando en los juzgados día tras día y las mismas tertulias desgranando insospechadas nuevas aristas de la corrupción española. La realidad es que alrededor de 800 cargos públicos están imputados por algún delito de corrupción, según cuenta en su libro El síndrome de Alí Babá la escritora María Ángeles López de Celis,quien tiene la particularidad de haber sido más de 30 años secretaria de la presidencia del Gobierno español.

De cómo corruptos y sinvergüenzas acaban yéndose de rositas. El subtítulo que López de Celis ha taladrado en su libro resume bastante bien el ánimo de los españoles en estos momentos. Y es que, sólo sumando los importes de los principales casos de la última década, el montante que se ha colado por el sumidero de la corrupción política y empresarial española alcanza un valor aproximado de 6.900 millones de euros, muchos de ellos desvalijados directamente de las arcas públicas. Un cálculo que se ha molestado en hacer el periódico conservador ABC y que equivale, por ejemplo, al presupuesto total del Ministerio de Defensa español o el valor de mercado que alcanza la firma Twitter.




La Familia Real española también pisa en estos días con elegante traje de chaqué los pasillos de los tribunales. Lo hace a través del yerno del Rey, Iñaki Urdangarín, pomposo Duque de Palma y, a la sazón, un imputado más.©Reuters.

Parece lógico, pues, que muchos analistas se estén preguntando sobre los efectos que puede tener esta situación sobre una ciudadanía azotada por la crisis, exigida por los recortes y que tiene la sensación de que muchos de quienes les piden esfuerzos están metiendo la mano en la caja. Esas dudas son ya cuantificables. El 40% de los españoles considera que la corrupción es uno de los mayores problemas del país, la cifra más alta de la historia y sólo superada por el desempleo en el ranking de preocupaciones de los españoles, según recoge el último estudio mensual realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS), organismo oficial encargado de estos análisis. Y no sólo eso: en el cuarto puesto, detrás de la crisis, aparece la clase política como el problema más mencionado por los españoles (un 30%).

Una brecha parece, pues, haberse abierto entre gobernantes y gobernados. Y es que este desvelo por la corrupción no parece flor de un día y además va in crescendo. El dato del CIS respecto a la corrupción es el doble que el dato registrado un mes antes, que a su vez fue el doble que el mes anterior. Hace un año era percibido ya como un problema para un 12,3% de los encuestados, cuando en 2011 apenas lo sentían así un 2,4% de los españoles. Algo huele a podrido en España, ésa es la sensación shakespeariana que tienen ahora sus ciudadanos.

Las consecuencias sociales y políticas


La cascada de corrupción y la crisis galopante que sufre España actúan como dos tsunamis centrífugos y devastadores que amenazan con quebrar la imagen del país y la confianza de los ciudadanos en aquéllos que están al timón. Y la actitud del presidente del Gobierno apuntala esa deriva, según la periodista y analista Soledad Gallego, quien opina que Rajoy “muy conscientemente” está haciendo que sea “el sistema democrático el que pague el coste de una crisis política que es de su partido” sobre todo.

Ese mensaje se traslada a la marca España, ya tocada por su crisis financiera, a tenor de lo que desprenden los titulares que le dedican los medios internacionales en estas fechas: «El escándalo español se amplía», decía hace unos días New York Times (EE.UU.). «La corrupción pone a Madrid a la defensiva», respondía Der Spiegel (Alemania). «Rajoy se mete en un escándalo de corrupción», se hacía eco el FinancialTimes. También Clarín(Argentina):«España: el presidente, en medio de un escándalo».

Pero otro fantasma recorre las tertulias políticas. Y es el miedo a que la desafección provoque un futuro escenario de ingobernabilidad la italiana o que desemboque en la aparición de un Beppe Grillo que disperse las mayorías parlamentarias en un país al que todos los organismos le auguran todavía una larga travesía por la crisis.

Trasladar esa desafección ciudadana a la intención de voto, comienza a provocar escalofríos en muchos: en estos momentos, el Partido Popular (Gobierno) obtendría un 23,9 % de los votos, y el principal partido de la oposición, el socialdemócrata PSOE, un 23,5 %, según los sondeos del prestigioso instituto Metroscopia. Esto quiere decir que el PP perdería más de 20 puntos respecto a las elecciones generales (noviembre de 2011) y el PSOE más de cinco, a pesar de partir ya del peor resultado de su historia. En contraste, el partido minoritario de izquierdas, IU, duplicaría ya sus resultados (15,3%) y el centrista UPyD triplicaría el suyo (13,6 %).

Los casos de corrupción que escandalizan a España


Desgranar los casos de corrupción que están apareciendo en España es un ejercicio que se asemeja a jugar con aquel viejo videojuego en el que un muñequito disparaba flechas contra burbujas que rebotaban y se descomponían en otras más pequeñas, que rebotaban a su vez descontroladas de una a otra parte. Aun así se puede seguir un orden piramidal para describirlo: desde el vértice del Estado a la base, pocos escalones quedan limpios.

>> Caso Gürtel. Comenzando por la cúspide, aparecen casos vinculados al partido que gobierna, el Partido Popular (PP), que han ido salpicando a varios de sus cargos hasta poner en tela de juicio al propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la financiación de su partido: todo comienza con la llamada trama Gürtel.

Esta supuesta trama de corrupción se destapa en 2009, cuando un exconcejal del PP, harto de lo que ve a su alrededor, da las claves para desmontar una trama de pago de comisiones y regalos a políticos del PP de Madrid y Valencia a cambio de contratos con las administraciones públicas: 120 millones de euros fue el botín. Pero la investigación continúa abierta.

Aquella revelación agitó el avispero, que fue extendiéndose por las arterias del partido del Gobierno hasta el punto de tener en el disparadero ahora a la propia ministra de Sanidad, Ana Mato –acusada por los informes policiales de haber recibido junto a su marido decenas de miles de euros en regalos de la trama-, y que ha acabado ya con la carrera política del presidente valenciano Francisco Camps, tres alcaldes, dos diputados madrileños y un senador, Luis Bárcenas.

Caso Bárcenas. Conviene retener este último nombre, al que se le han encontrado 22 millones de euros de dudosa procedencia en una cuenta bancaria en Suiza. ¿Cuáles la importancia de su imputación judicial? Además de senador, era el tesoreronacional del partido. Se abre así el casoBárcenas, cuyos tentáculos pueden haber tocado a gran parte de la cúpula del PP y al propio presidente Rajoy,según las revelaciones del diario El País, que publicó unos papeles manuscritos atribuidos al ex tesorero con una supuesta contabilidad paralela del PP. Estos documentos recogen presuntos pagos en negro de decenas de miles de euros a personajes claves del partido y también donativos de grandes empresas constructoras. ¿Y dónde queda Rajoy en todo esto? Esa supuesta contabilidad Bseñala que recibió personalmente pagos de 25.200 euros anuales durante 11 años. El caso de los papeles está ya en los juzgados.

Caso Urdangarín. Y del Gobierno a la Jefatura de Estado. La Familia Real española también pisa en estos días con elegante traje de chaqué los pasillos de los tribunales. Lo hace a través del yerno del Rey, Iñaki Urdangarín, pomposo Duque de Palma y, a la sazón, un imputado más. Según las investigaciones, el Instituto Nóos, empresa propiedad de Urdangarín y un socio, utilizó la imagen del primero para firmar convenios de colaboración con las administraciones públicas regionales de Valencia y Baleares. Conclusión: la Fiscalía Anticorrupción le pide una fianza de 8,2 millones de euros.

Pero no se acaban ahí las salpicaduras para la Casa Real, ya que que la Infanta Cristinaera vocal de la Junta Directiva de la empresa (muchos analistas cuestionan que no esté imputada) y, para colmo, en las últimas semanas el socio de Urdangarín ha presentado ante el juez unos emails que pretenden señalar que el mismo monarca estaba al corriente de lo que sucedía. "Todo lo hacíamos con elconsentimiento de la Casa Real", testificó ante el juez el socio del Duque.

Otros casos. Los citados no son los únicos casos. Prácticamente cada semana, los españoles desayunan con un nuevo susto. Está el caso Palma Arena, donde 110 millones de euros le han valido una condena de 6 años decárcel al ex presidente balear Jaume Matas (PP) por malversación; está el caso de los ERE (pla de reducción de personal) de la Administración de la Comunidad de Andalucía, gobernada por el PSOE, yel caso Campeón, en el que se investigan presuntos delitos de fraude en subvenciones públicas y que tienen en un aprieto al ex ministro socialista José Blanco; también en Cataluña, donde se dirime el caso de supuestas comisiones en el Palau de la Música y el caso ITV, ambos vinculados a miembros del partido que gobierna en la Comunidad Autónoma. La lista seguiría: la burbuja de la corrupción en España parece interminable.

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