Una Historia Inscrita En La Cuerda
Tu cuerpo como interfaz topológica
La fascia en espiral, los fluidos en vórtice, la respiración en onda… todo eso no es misticismo barato. Es biomecánica, pero también es geometría dinámica.
Cuando te mueves en espiral, no solo activas músculos:
activas patrones de continuidad.
Cuando respiras profundo, no solo oxigenas:
modulas tensiones del tejido conectivo que literalmente cambian tu percepción.
Cuando entras en oración o trance, no solo “piensas distinto”:
te alineas con modos de vibración que tu sistema nervioso reconoce como hogar.
La fascia en espiral, los fluidos en vórtice, la respiración en onda… todo eso no es misticismo barato. Es biomecánica, pero también es geometría dinámica.
Cuando te mueves en espiral, no solo activas músculos:
activas patrones de continuidad.
Cuando respiras profundo, no solo oxigenas:
modulas tensiones del tejido conectivo que literalmente cambian tu percepción.
Cuando entras en oración o trance, no solo “piensas distinto”:
te alineas con modos de vibración que tu sistema nervioso reconoce como hogar.
Porque un nudo es:
• una memoria de tensiones,
• una forma que no se deshace sola,
• una historia inscrita en la cuerda.
Y tú, como organismo, eres exactamente eso:
un nudo de información que se expresa.
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