CAPÍTULO 1 — EL NUDO QUE DESPERTÓ
CAPÍTULO 1 — EL NUDO QUE DESPERTÓ El día que todo comenzó, nadie lo notó. No hubo un destello en el cielo ni un temblor en la tierra. No hubo profecías, ni alarmas, ni titulares. Solo un silencio extraño, como si el aire hubiera inhalado y olvidado exhalar. La gente siguió caminando, comprando, discutiendo, viviendo. Pero algo —algo profundo— había cambiado. Aidan lo sintió primero. No porque fuera especial, sino porque llevaba años viviendo al borde de la percepción, como quien escucha una radio mal sintonizada esperando que, entre el ruido, aparezca una voz. Trabajaba en un laboratorio de física teórica, pero pasaba sus noches dibujando espirales en cuadernos que nunca mostraba a nadie. Sus colegas decían que era brillante. Él sabía que solo estaba buscando algo que no sabía nombrar. Aquella mañana, mientras calibraba un interferómetro, el aparato registró un patrón imposible: un eco que no venía de ninguna fuente conocida. No era ruido. No era error. Era… forma. Una forma que parecí...