La educación cómo consecuencia del desarrollo humano

Una idea sin evidencia empírica se ha instalado como verdad absoluta: se considera que la causa de la inmoralidad, mediocridad y pobreza que aqueja la sociedad actual radica en la ausencia de educación. Este razonamiento ha sido aceptado por muchos sin cuestionamiento alguno. Cuando se analiza cómo superar los obstáculos del presente y dejar atrás las mediocridades de este tiempo, se suele caer en el simplismo de trazar un vínculo directo entre la ignorancia de la población y el modo en que se selecciona a los dirigentes políticos encargados de guiar el destino de una comunidad. Sin embargo, numerosos ejemplos demuestran lo contrario. A lo largo de la historia, sociedades altamente cultas, apasionadas por el arte, la literatura y la música han elegido como gobernantes a déspotas autoritarios, responsables de cometer atrocidades memorables contra la humanidad. Si bien la educación es un valor fundamental, es erróneo considerar que su ausencia es la única causa qu...